Ibrahimovic sentencia, Cristiano prolonga su gafe y el Barça supera al mejor Real Madrid

Ya pasó. El partido del siglo nos dejó más sensaciones novedosas de lo que cabía esperar. Parece ser que este Real Madrid sabe jugar al fútbol con orden, elegancia, sentido de lo colectivo y sacrificio; todo a la vez…, aunque faltó la puntería de siempre. Parece ser que el Barça encontró falta de refeljos, ausencia de improvisación sobre los automatismos ya aprendidos, cuando en otras épocas recientes, y la temporada pasada más que ninguna, a su filosofía le sobró argumentos frente a equipos compactos que primero te dan el balón y luego te obligan a jugar más lejos de su área de lo que a priori se espera. Aún así, choque equilibrado el de ayer.

Empezó el partido con el guión de los últimos 15 años, el Madrid esperando y el Barça con la responsabilidad de manejar la pelota. Pero la buena contención de la zaga blanca y un par de zarpazos en el área de Valdés permitió, a la vez que los culés se desconcertaban, un adelantamiento de líneas que mostraba a gritos las ganas de contarle a todo el mundo que estaban ahí para ganar el partido y jugandole de tu a tu al pentacampeón. Por fin dos estilos igual de buenos, ya era hora.

Noticia: En 90 minutos tuvo más ocasiones de gol el Real Madrid que el Barça y algo similar no lo recuerdo con mucha  claridad. Pero ganó el Barça, cosa mucho más frecuente que lo anterior desde finales del siglo pasado. La entrada de Zlatan resultó crucial, al igual que la salida de Cristiano. El Barça con 10 jugó más y mejor, tuvo las ocasiones de gol más claras y mereció ampliar el electrónico. Cuidado, este Barça no parece tener pinta de venirse abajo, pero este Real puede empezar a carburar hasta el punto de brindarnos una pugna por el título liguero de esas memorables. Para ello también contamos con el Sevilla, tan equipazo como esos dos.

Retales más allá del Camp Nou

En otro orden de cosas destacamos la victoria contundente del Atlético de Madrid, el cual sale de puestos de descenso, la perseverancia de Valencia y Deportivo (a cinco puntos del lider) junto al abono del Athlétic por la equidistancia en la tabla, no les extrañe que ceda dos puntos en San Mamés tras meter cuatro goles fuera de casa. En Europa vamos a remarcar el golpe del Chelsea en el Emirates Stadium, ojito a los de Anccelotti para la Campions, y el balón de oxigeno que se puede comprar el necesitado Van Gaal tras la victoria que le permite liderar la tabla con tres puntos de ventaja.

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Atlético de Madrid y Athlétic de Bilbao: la decadencia rojiblanca

Cuando la familia Gil entra en el Atlético de Madrid en el año 1987, en el Real Madrid estaban viviendo de pleno la dulce época de la “La Quinta del Buitre”. El club de La Castellana era poseedor de 23 Ligas y 15 Copas al cerrar la campaña 1987/1988. Mientras, los “otros grandes” presentaban el siguiente balance: El F. C. Barcelona 10 Ligas y 21 Copas, el Athlétic 8 Ligas y 23 copas, el Atlético de Madrid 8 Ligas y 6 Copas, por último, el Valencia C. F. 4 Ligas y 5 Copàs.

Desde entonces se han cerrado 21 temporadas en las que el Barça ha ganado 9 Ligas y 4 Copas, el Real Madrid 8 Ligas y 2 Copas, el Valencia C. F. 2 Ligas y 2 Copas, el Atlético de Madrid 1 Liga y 3 Copas; el Athlétic de Bilbao no gana nada desde el doblete de 1984. El balance de estos 21 años lo cierran el Deportivo con una Liga y dos Copas, tres Copas el Zaragoza, dos Copas el Espanyol y con un título copero: Sevilla, Betis, Mallorca.

El "Dream Team" cambió muchos parámetros futbolísticos y estableció el comienzo de una nueva jerarquía con el Real Madrid y el Barça mucho más distanciados.

Hoy en día el fútbol español es muchísimo más competitivo y cualquier equipo te la puede liar en cualquier partido. En cambio y a pesar de un entorno más amenazante, el Barça ha sabido crecer como club hasta plantarse con el Real Madrid como únicos y verdaderos equipos punteros, especialmente en el campeonato de Liga.

Estos dos detalles pueden explicar en parte la recesión de importancia de los clubes rojiblancos. En el  caso del Atlético de Madrid la cuestión es mucho menos excusable por el dinero consumido en fichajes extranjeros, al contrario de lo sucedido con el club vasco, cuya filosofía le confiere un punto de comprensión.

Si a los títulos cosechados les sumamos el número de subcampeonatos que acumulan el Atlético de Madrid y el Athlétic de Bilbao juntos en los últimos 21 años, tres de Copa y dos de Liga, veremos la dimensión real de lo que aquí se aborda: A pesar de la mayor presión competitiva, no se comprende el estar tan fuera de la pomada durante tantas temporadas. Han bajado considerablemente su nivel medio.

¿Cuando volverá el pueblo de Bilbao a ver bajar la Gabarra por el Nervión?

El Atleti campeón, cuestión dificil hoy día.

Como contraejemplo tenemos al Valencia, quinto en discordia entre los grandes clubes. Ha mantenido la media, la suya, claro está. En definitiva, entre los efectos colaterales de la lucha Real-Barça por ver quien fagocita mayor número de títulos y la presión de numerosos clubes que parten de posiciones más modestas en cuanto a presupuesto, masa social y solera (Deportivo, Sevilla, Zaragoza, Villareal…); el Atlético y el Athlétic, al contrario que el Valencia, se han dormido en los laureles y son mucho menos competitivos como clubes de lo que lo eran anteriormente en un fútbol español que ya no concede tanto margen de maniobra a los que se suponen más poderosos.

Posibles factores internos del retroceso.

He apuntado las limitaciones de la filosofía del club vasco en un mundo cada vez más globalizado, lo cual no constituye, bajo mi punto de vista, una excusa para no competir por un título de forma más frecuente. No se está gestionando el talento de la forma más adecuada en Lezama y es posible que la inestabilidad en las directivas de un club excesivamente anquilosado en valores como las viejas glorias deportivas y los árboles genealógicos no haya hecho nada bueno por la competitividad de sus equipos.

Lo del Atlético de Madrid es, quizá, el caso contrario. Si en el Athlétic cometen exceso de valores, aquí falta una filosofía que vaya mucho más allá del victimismo. Lo de “el pupas” puede valer como estrategia de marketing y ha contribuido a la facturación del club, pero como estrategia deportiva ha sido nefasta y, por tanto, mala para la economía a largo plazo de una empresa que invierte muchos recursos en fichajes prometedores y muchas ilusiones prontamente destrozadas.

El Barcelona se reencuentra a si mismo mientras el Liverpool pierde el hilo de la Champions League.

A pocos días del gran clásico, Barça y Real Madrid medían sus fuerzas en Europa como entrante a los platos del Domingo. Los culés no aplastan a sus rivales como hace un año, pero siguen siendo una referencia y el Martes dieron muestras de que en situaciones límite y ante rivales, a priori, de máximo nivel, el equipo está al nivel esperado.

El Real Madrid apenas ha variado su ritmo respecto hace un año. La misma incertidumbre pero con mayor solvencia (más aún), gracias al salto de calidad de la plantilla en todas sus líneas. A todas luces insuficiente para esperar algún cambio de guión en el partido del Domingo a las siete, dominará el Barça.

Decepcionante el Atlético de Madrid…, otra vez. Ayer tuvo una fenomenal ocasión para entrar en la Europa League por la puerta grande, ante un rival de entidad media. Tres años con las mismas carencias técnico-tácticas en el medio campo es mucho tiempo. Además, ya son 22 años de familia Gil con una Liga, tres Copas y un descenso a segunda como datos de relevancia, el resto de las temporadas; paja. La cuestión da para pensarse ocho veces  dar  un relevo en la dirección del club.

Hubo resultados llamativos en esta jornada, algunos propiciados por el relajo de los que ya se ven matemáticamente en octavos de final. Destacado resulta, a un partido del final de la fase previa, la solvencia mostrada por Arsenal, Sevilla y Chelsea en lo que va de competición. Quiero remarcar la decepción del liverpool, la marea en contra de un voluntarioso y merecedor Bayern (el fútbol alemán se está viniendo muy abajo) y el salto de calidad de los reforzados equipos franceses, en especial el Lyon y el Girondins, el contrapunto preciso a lo anterior dicho.

Lo del Liverpool es como para hablar del fin de un ciclo. Hace muchísimos años que este club no gana la Premier, sin embargo en los últimos tiempos se erigió como una escuadra especialista en los torneos de eliminatorias. El Real Madrid con nueve, el AC Milan con siete y el Liverpool con cinco campeonatos comandan el palmarés del torneo más prestigioso de la Europa de los clubes. Hoy, el principal equipo de la ciudad hacia donde el rock saltó el charco, no tiene ni buena pinta para la Europa League. Se verá.

El partido del siglo…, otra vez

Ya está aquí el gran clásico del fútbol español y uno de los partidos con mayor morbo del planeta. Hace ya 20 años que el F. C. Barcelona viene poniendose a la altura del Real Madrid como peso específico en el mundillo del balonpié. Hoy en día un Barça-Real es una trituradora de emociones, una máquina de hacer dinero, un respiro para el mundo occidental (y no tan occidental) en el que se contiene casi todo.

Esperan los azulgranas sabedores de lo contundente que supone ser el poseedor del buen juego y de los triunfos. Llegan los merengues conpungidos porque, a pesar de los triunfos, no terminan de arrancar el nivel de juego esperado y, aunque ello les sirva para estar un punto por encima, en partidos decisivos ante rivales de su misma entidad es cuando se les cae todo el castillo de naipes.

Por ello, creo que el objetivo prioritarío del conjunto afincado en el Paseo de la Castellana debería ser un preciso lavado de imagen. La liga es larga y cuatro puntos  de ventaja antes de navidad no serían nada. Además con la tragedia de Alcorcón y un campeonato de Champions League que no termina de afinar, debiera el ingeniero Pellegrini empezar a prestarle un poquito más de importancia a la imagen y al juego del equipo que al puro resultadismo.

¿Que es más importante, jugar o ganar? Desde que terminó el ciclo de los galácticos, con picos de buen fútbol, en seis años el Barça ha ganado tres Ligas, una Copa del Rey y dos Champions League entre otros trofeos. El Real Madrid proponiendo un fútbol muy confuso cosechó dos ligas, siendo un ente desapercibido en Champions League y  Copa.del Rey. Además tenemos lo de la selección española, que nos muestra como se puede ganar como nunca jugando también como nunca.

Saludos y que gane el mejor!

¿Cuando se perdió “la furia roja”?

Resulta muy mediático en estos tiempos de bonanza para el fútbol español, decir que con “esos locos bajitos” (recordando aquella canción de Serrat) abandonamos por fin y de una vez por todas el fracasado mito de “la furia roja”. Todo para convertirnos en unos señores campeones y con un fútbol de alta escuela. Pero desde mi punto de vista, la cuestión de lo de “la furia” no es del todo cierta; y me explico.

Hace mucho tiempo que la selección española de fútbol viene deambulando por las fases finales como si de una travesía en el desierto se tratase, en busca de una generación de oro. Vale la pena recordar en este punto que antes, al menos, el combinado español no era ni siquiera un fijo en esas fases finales. Tal generación dorada pudo ser la que campeonó en las Olimpiadas de 1992, con jugadores de talento y gusto por el toque como Berges, Guardiola, Solozabal, Alfonso, Kiko, Luis Enrrique, entre otros más aguerridos como Abelardo o Ferrer.

"Chapi" Ferrer celebra con Kiko tras anotar el gol de la victoria en la final olímpica frente a Polonia (3-2).

Pero también pudo ser una generación anterior, aquella “Quinta del Buitre” que, antes de ganar cinco ligas consecutivas con el Real Madrid, se plantó en la final de la Copa del Rey con el mismísimo Castilla. ¿Quien no recuerda con admiración a jugones como Martín Vazquez, Butragueño, Sanchís, Pardeza o Michel? Había junto a estos cinco otros de tremenda calidad técnica en la selección, por ejemplo “El lobo” Carrasco o Lopez Ufarte.

La "Quinta del Buitre" ya veteranos, con Pardeza en las filas del zaragoza.

El caso es que lo de la furia nos recuerda a un equipo de empuje, sangre sudor y lágrimas que poco tiene que ver con el perfil de los diferentes combinados nacionales desde los años 80. Lo que hoy en día gozamos viendo jugar a Xavi, Iniesta, Cesc, Torres, Villa y demás; no es otra cosa que la meta de algo que se llevaba buscando durante mucho, mucho tiempo.

Lo de la furia quizás le pegue más a unos bárbaros que juegan de blanco y beben Witbier o Helles de Munich entre otras cervezas. Pero cuidado y que no se me entienda mal, que Alemania siempre tuvo jugadores de gran talento y clase. Sin embargo, su escuela si que recuerda mucho más al empuje y los zabombazos de media distancia. En cambio, el modo de jugar que se tercia por las tierras del tinto de Rioja o el blanco Albariño, más se parece a un baile de salón y desde hace más tiempo de lo que se suele decir.