Joan Laporta, Catalunya y el Barça

Durante mucho tiempo el Barça fue “mes que un club” por razones obvias. En aquel contexto de represión moral y política, de atraso social y centralismos pintorescos, parecía admirable la labor de regeneración que representaba una marca, el Barça, simbolizando una identidad maltratada como tantas otras que no concordasen con la dictadura.

Ha pasado mucho tiempo desde 1975, desde 1977, desde 1979, desde 1981 y desde 1982…, y desde 1990. Hasta entonces el Barça era, junto al Atlético de Madrid y el Athlétic el más firme aspirante a destronar de vez en cuando la tiranía del más fuerte: el Real Madrid. En lo político y lo social, en Cataluña no eran conscientes de la prosperidad que le aguardaba a esa emprendedora tierra.

El Barça es hoy en día más grande que nunca, tanto como el Real Madrid. Y una parte importante de esa meta alcanzada se debe a la gestión y el buen hacer, no sin signos de poder estropearlo todo, del presidente Laporta. Los últimos seis años han sido como una confirmación del punto de inflexión iniciado en los noventa.

Una apuesta por la política de largo plazo. Creando valor e innovando con los juveniles y con fichajes prometedores, proyectando una imagen de solidaridad internacional, se han dado los mejores frutos económicos y deportivos en la ya de por si dilatada historia del club.

¿Sabe este señor cuantos socios y aficcionados tiene el F. C. Barcelona fuera de Cataluña y fuera de España? Supongo que si, pero la dará igual. Es un medianías. Un soplo de aire fresco venido a menos al tiempo que su dirección daba más éxitos. Curiosa antítesis. Yo digo: ¿Ha salido este señor fuera de España? ¿Ha salido fuera de Cataluña? ¿Sabe lo afortunados que son los catalanes? Yo creo que si, pues tontos no vamos a ser.