Granada ya no merece estar en la Liga BBVA

Como celtista he vivido la temporada del Granada en la Liga BBVA con especial atención. Sabedor de que ese puesto es el que podría estar ocupando el conjunto celeste si Trashorras hubiese dibujado unos centímetros más bajo aquel envío que se encontró con la mismísima escuadra y al filo de los penales. Por no decir del error de Michu en la decisiva tanda.

Recuerdo aquella eliminatoria entre Granada y Celta de Vigo por lo sucedido en casa del primero. La señal televisiva me brindó la oportunidad de conocer el estadio Los Cármenes como una auténtica olla a presión; mucho más de lo que uno se pueda encontrar en Balaídos y a pesar de doblar en aforo.

La cosa hasta me pareció un tanto violenta en algunos momentos, la tensión por el ascenso, pensé… Lo cierto es que en Balaídos, incluso en un momento así, la gente se lo toma con filosofía. Y el carácter de la tierra se pega a los jugadores en el campo; para bien o para mal.

Avanzado el calendario de la Liga BBVA al Granada les deseaba la permanencia. Un honor para el Celta de Vigo con su derrota de un año antes… Cuando me encuentro una barbaridad como lo acontecido en Los Cármenes en la visita del Real Madrid, jugadores y público mediante, en la penúltima jornada del campeonato. Sin comentarios.

Quique Pina cuestiona la designación arbitral

Las declaraciones del presidente del Granada, Quique Pina, sospechando de la designación arbitral por el mero hecho de pertenecer al colegio aragonés. ¡Menos mal que la actuación de Clos Gómez resultó impecable! Y es que así se reconoce en las crónicas de tirada nacional. El penalti sobre Cristiano es inapelable y el pitido final se da con el tiempo de descuento ya vencido. Nada que objetar.

Un club que ha estado en la Liga BBVA solamente en 18 de las 81 temporadas disputadas se debería tomar las cosas con mayor filosofía. Se pueden enfadar, desde luego, pero no perder la cabeza de esa forma. Pienso que en la preciosa  y recomendable ciudad de Granada se les ha ido de las manos este asunto. Y para mi resta méritos para mantener la categoría.

Lo sucedido en Los Cármenes puede pasar en cualquier campo, también Balaídos, y ni en ese caso me llegaría a temblar el teclado. Aunque lo veo mucho más difícil. No solo por el carácter frío y apacible de las gentes del norte (aunque bravos guerreros cuando se precise) sino porque en los clubes grandes, sabedores de que tarde o temprano el tiempo pone las cosas en su sitio, las cosas nos las tomamos con más calma. Y es que el sitio del Celta de Vigo es la primera división. “Por historia y tradición”, ya lo dice el himno.

Mostovoi e Djalminha lembran o seu derbi galego

De novo temos un partido dos grandes no contexto do fútbol español. O derbi galego disputado entre Deportivo e Celta de Vigo xa é un clásico que se vive dun xeito especial. Dende sempre. Unha rivalidade por demostrar a ver quen é o máis guapo do país e que tivo a súa máxima expresión a finais do pasado século.

Ambos equipos competían polos primeiros postos da Liga BBVA e tamén polo título de Copa. Foi o Deportivo quen deu en acertar coa consecución dos trofeos, pero a traxectoria do Celta na Copa da UEFA foi resonada. Daqueles tempos se podería poñer un pero: a escasa presenza de futbolistas da terra nos dous clubes. Situación que nestes tempos de derbi galego na Liga adelante semella estar virando.

No video podemos escoitar sendas entrevistas para o programa Punto Pelota de Intereconomía TV a dúas figuras como foron Mostovoi e Djalminha na época referida.  Non ten desperdicio.

La debilidad histórica del Barça en Primera división

Real Madrid y Fútbol Club Barcelona disputan históricamente el campeonato de Primera división aunque con actitud dispar cuando vienen mal dadas para ambos equipos.

En el verano de 1994 el Barça de Johan Cruyff había cerrado la temporada como subcampeón de la Champions league y campeón de Primera división. Por aquella época el Barça se sentía el mejor. Fruto de un juego de toque, ofensivo, preciosista y efectivo; los azulgrana coleccionaron títulos como la Recopa de Europa, dos veces la Copa del Rey, cuatro veces la liga y la propia Champions League entre otras victorias.

Pero lo cierto es que, por algunos tics de irregularidad en el juego de los azulgranas, parte de esos triunfos necesitaron una pizca de suerte que terminase por inclinar la balanza a su favor. Por ejemplo el gol in extremis de Jose Mari Bakero ante el Kaiserslautern a la salida de un córner, gracias al cual el Barça consiguió el pase a la final de la Champions league en 1992 y tras desperdiciar una ventaja de dos goles procedente del partido de ida. Y que decir de las tres ligas ganadas en el último minuto, dos de ellas tras sendas derrotas del Real Madrid en Tenerife.

Bakero muestra una fotografía del legendario gol ante el Kaiserslautern. Pere Puntí-Mundo Deportivo.

En el verano de 1994 existía un sabor agridulce en Barcelona. Fue excesivamente dolorosa la derrota en la final de la Champions league por cuatro goles a cero frente al A.C. Milan. Partido en el cual el Barça se provocó un harakiri de tal magnitud que se prolongó en el vestuario bajo salomónica decisión de Johan Cruyff señalando el dedo a dos vacas sagradas como Andoni Zubizarreta y Michael Laudrup. Esa temporada el Barça había caído en cuartos de final de la Copa del Rey ante el Real Betis, que militaba en segunda división.

El presidente Josep Lluís Núñez en más de una ocasión hubiera preferido mandar al holandés, preclaro y genial pero de carácter tan complicado, a tomar vientos. Pero no podía resultados mediante.

El efecto Michael Laudrup

La temporada siguiente comenzaba con una especie de plan renove para el Barça, y ahí estaba la camada de canteranos conocidos como “la quinta del mini”, con Iván de la Peña como buque insignia… Pero también comenzaba con Michael Laudrup en las filas del Real Madrid.

Un Real Madrid que apenas se arrugó durante todos los años anteriores, lo cierto es que ganaron la Copa del Rey en 1993 y, como se ha comentado, bien pudo ganar la liga ese mismo año y el anterior. Comandados por la clase y la distinción de un dandy como Michael Laudrup, las internadas y el guante de Amavisca y los remates y la fe de Iván Zamorano; campeonaron en la liga. Dirigidos por Jorge Valdano, que había cambiado el Tenerife por el conjunto blanco para devolver la cuenta pendiente.

Esa misma temporada el Barça recibe cinco goles del Racing en el Sardinero. Situación indicativa, teniendo en cuenta el inaudito marcador y la poca entidad del rival, de un cambio de ciclo en el fútbol español. Los culés no pelearon título alguno esa temporada. Al curso siguiente el Barça recupera gran parte de su nivel pero se topa de frente a un Atlético de Madrid que termina siendo más fuerte y se lleva el doblete de liga y Copa del Rey. Núñez conseguía enviar a Cruyff a su casa.

Ese Atleti gozaba de excepcionales futbolistas como Pantic, Kiko, Caminero, Penev o Molina; pero la profundidad de su plantilla distaba de ser tan magna como cuando tres años más tarde el equipo se fue a segunda división. Hasta 2010 no volverían a colocar nuevos trofeos en la nutrida vitrina del Vicente Calderón.

La genética ganadora del Real Madrid

Fíjense que en unos párrafos y volviendo la vista atrás algunos años he podido plasmar con hechos la idiosincrasia y el carácter de tres de los clubes más importantes del fútbol español. El rasgo imprevisible del Atlético de Madrid, la genética ganadora del Real Madrid y la vocación por la excelencia del Fútbol Club Barcelona. Esa misma vocación que le hace bajar los brazos y perderse en el existencialismo aún cuando conserve gran parte de los argumentos futbolísticos que le habían llevado a la gloria reciente.

Para ejemplo de esto último recordemos la depresión que le provocó al Barça el traspaso de Luis Figo al Real Madrid, mucho mayor que la de Laudrup, o el penante último año de Frank Rikjaard en el banquillo culé. Es raro ver al Barça fichar una gran estrella y mucho menos de un rival directo. En el Real Madrid carecen de ese tipo de miramientos. Al Barça le obsesiona la forma, en cambio al madridismo le preocupa permanecer en el número uno sea como sea.

El Barça perdió ante Osasuna el segundo partido de la campaña en primera división, lo hizo en el momento menos oportuno y se pone a 10 puntos de un líder llamado Real Madrid que casi siempre anda por ahí, por si hay que ganar una liga y otra y otra… De lo que suceda en la próxima temporada y media será valedero para comprobar si la institución barcelonista se deja caer en el existencialismo o si ha superado esa barrera que tanto le separa del Real Madrid cuando el viento ya no sopla a favor de ruta.