El Barça campeón del mundo ante Estudiantes de la Plata: Guardiola rompe a llorar tras el hito de los seis títulos

En el deporte rey está casi todo inventado. Básicamente existen tres formas de jugar y en la final de ayer tuvimos el placer de vivir toda una clase magistral sobre como ejecutar con brillantez dos de esas opciones.

Comenzó mejor el conjunto argentino. Comandado por “la brujita” Verón, estuvieron muy bien plantados en el terreno de juego, juntando y adelantando líneas, buscando entorpecer la circulación del medio campo azulgrana y saliendo a buscar con buenas paredes la portería rival.

En una jugada de manual, fabricada desde la banda y con remate en posición ilegal, llegó el gol. Antes, Xavi enviara un pase a nadie cuando se ha de chutar a gol y recibiera un penalti de libro que el juez no quiso ver. A pesar de todo, Estudiantes se fue al descanso merecedor del resultado favorable.

En la segunda parte el Barça atinó con la circulación de la pelota, encerró al equipo contrario en su campo y creó media docena de claras ocasiones de gol. La lectura de Pep Guardiola, cambiando el dibujo táctico para poner a Messi por detrás de los puntas y dar entrada a Pedro por Keita, resultó trascendental. Pedro primero y, ya en la prórroga, Messi entrando por el pasillo interno a centrazo de Xavi, certificaron una angustiada victoria que en el balance global parece de dificil discusión.

Quizás lo que viene haciendo este Barça desde hace unas temporadas se pueda comparar, en ética y en estética, al Real Madrid “yeye” de los cincuenta o el Ajax de Johan Cruyff de los setenta. Ya no solo por la impronta de un excelso año 2009 sinó por lo que un grupo de jugadores de la casa como Puyol, Xavi, Iniesta, Messi o Valdés (si os fijais la columna  vertebral del equipo) vienen demostrando desde el año 2005 en que ganaron aquella primera Liga con Rijkaard en el banquillo.

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