Real Madrid y Atlético de Madrid o el día de la marmota

Insólito lo del derbi de Madrid, por más que se repita una y otra vez, resulta insólito. Real Madrid y Atlético de Madrid terminaron con la enésima victoria del conjunto merengue. Ya es el único equipo que ha ganado en campo del rival vecino más veces de las que ha perdido. El campo de un club que ha permanecido en primera división en 62 de las 70 temporadas hasta ahora disputadas, habiendo ganado 9 campeonatos y quedado 8 veces subcampeón.

La lógica: si gestionas tan mal un club y lo haces retroceder, en media, al sexto puesto de la Liga BBVA eso no quita que si hay partidos en los que el Real Madrid va a dar siempre el 100% (por rivalidad histórica) uno de ellos sea el derbi de Madrid frente al Atlético, con las trágicas consecuencias repetidas una vez tras otra.

Falcao es un pedazo jugador, pero no lo puedes ir a fichar con los 40 millones de Agüero fresquitos en la mano. Así le dio la risa presidente del F.C. Porto. Así la plantilla del Atlético de Madrid es tan precaria. Con Diego Ribas sin opción de compra, a saber que sucederá para la próxima temporada. No hubo dinero para mantener a ciertos jugadores: Diego Costa y Raúl García están metiendo goles como churros en Rayo y Osasuna. Y en el derbi de Madrid no había jugador de recambio porque, además, Salvio estaba sancionado.

Veías el estadio Vicente Calderón petado de gente animando sin parar, en serio, un ambiente para estos partidos que no lo hay en ningún campo de España y que solo eso debería suponer el uno a cero a favor; y es increíble que toda esa peña tenga que soportar año tras año la misma mediocridad. Afición grande, equipo por ver.

Gil Marín responsable del Atlético

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Mourinho y el fútbol resultadista

El fútbol a veces se debate entre los partidarios del resultadismo y los seguidores del juego bonito. Mourinho, según dicen, es uno de esos técnicos resultadistas.

El Real Madrid sacó un valioso empate fuera de casa ante el CSK de Moscú, pero empañado porque en el tiempo de descuento vino el gol de los rusos. Corría el minuto 80 de partido y el técnico portugués decidió dar entrada a un defensa, Raúl Albiol, por Özil, un media punta creativo.

Críticos y aficionados entienden que en el fútbol hay dos tipos de entrenadores: los resultadistas, que ponen los fines por encima del juego, y los amantes del juego bonito, cuya finalidad va más allá de la consecución de un logro pues se entiende que el deporte es un espectáculo en si mismo. Y cobra importancia no confundir buen juego con juego bonito, pues sin lo primero se tercia harto complicado obtener resultados.

Indagando en el juego bonito

El juego bonito es un extra. Consiste en la vocación por tener la pelota, por buscar la portería contraria, por defender atacando, disfrutando del juego antes que corriendo sin contar con esa pelota en los pies. Entretiene mucho mejor que hacer todo lo contrario en espera de que pasen los minutos o caiga un solitario gol que anime al personal y acalle los bostezos.

Mourinho protesta en el partido del Real Madrid contra el CSK. Imagen distribuída por REURTERS.

En cambio, hay algo que no termina de encajar entre aquellos partidarios del resultadismo, del fútbol servido en pequeñas pero emocionantes dosis, es la percepción de que todas las propuestas futbolísticas sirven tanto para ganar como para perder. Se ofrece la impresión de que corre más riesgos el entrenador que plantea los partidos de forma creativa frente aquel cuyas lecturas de los mismos priorizan la destrucción del juego rival.

Nada más lejos de la realidad. Desde mi punto de vista el resultadismo no existe. El trabajo bien hecho será lo que acercará más a la victoria. Toda decisión implica una serie de riesgos ante la posibilidad de que las cosas no salgan como se pueda esperar. Si juegas con la posesión o no, si presionas arriba o esperas atrás, si juegas en largo o en corto… Son alternativas de juego, unas más atractivas que otras en un espectáculo de 90 minutos, pero igualmente válidas para triunfar sin más riesgos añadidos de unas sobre las otras.

Si Mourinho da entrada a un delantero en lugar de un defensa, para así tratar de encarrilar la eliminatoria, podría pasar que saliera bien o no. Pero no me parecería más arriesgada que meter a un defensa para conservar la victoria por la mínima. Seguro que los partidarios del resultadismo hoy se estarán preguntando como se puede encajar un gol en el último minuto, con un central más en el campo y de jugada a balón parado. Pues asumiendo los riesgos de meterse atrás y ceder el medio campo. Muy simple.

La debilidad histórica del Barça en Primera división

Real Madrid y Fútbol Club Barcelona disputan históricamente el campeonato de Primera división aunque con actitud dispar cuando vienen mal dadas para ambos equipos.

En el verano de 1994 el Barça de Johan Cruyff había cerrado la temporada como subcampeón de la Champions league y campeón de Primera división. Por aquella época el Barça se sentía el mejor. Fruto de un juego de toque, ofensivo, preciosista y efectivo; los azulgrana coleccionaron títulos como la Recopa de Europa, dos veces la Copa del Rey, cuatro veces la liga y la propia Champions League entre otras victorias.

Pero lo cierto es que, por algunos tics de irregularidad en el juego de los azulgranas, parte de esos triunfos necesitaron una pizca de suerte que terminase por inclinar la balanza a su favor. Por ejemplo el gol in extremis de Jose Mari Bakero ante el Kaiserslautern a la salida de un córner, gracias al cual el Barça consiguió el pase a la final de la Champions league en 1992 y tras desperdiciar una ventaja de dos goles procedente del partido de ida. Y que decir de las tres ligas ganadas en el último minuto, dos de ellas tras sendas derrotas del Real Madrid en Tenerife.

Bakero muestra una fotografía del legendario gol ante el Kaiserslautern. Pere Puntí-Mundo Deportivo.

En el verano de 1994 existía un sabor agridulce en Barcelona. Fue excesivamente dolorosa la derrota en la final de la Champions league por cuatro goles a cero frente al A.C. Milan. Partido en el cual el Barça se provocó un harakiri de tal magnitud que se prolongó en el vestuario bajo salomónica decisión de Johan Cruyff señalando el dedo a dos vacas sagradas como Andoni Zubizarreta y Michael Laudrup. Esa temporada el Barça había caído en cuartos de final de la Copa del Rey ante el Real Betis, que militaba en segunda división.

El presidente Josep Lluís Núñez en más de una ocasión hubiera preferido mandar al holandés, preclaro y genial pero de carácter tan complicado, a tomar vientos. Pero no podía resultados mediante.

El efecto Michael Laudrup

La temporada siguiente comenzaba con una especie de plan renove para el Barça, y ahí estaba la camada de canteranos conocidos como “la quinta del mini”, con Iván de la Peña como buque insignia… Pero también comenzaba con Michael Laudrup en las filas del Real Madrid.

Un Real Madrid que apenas se arrugó durante todos los años anteriores, lo cierto es que ganaron la Copa del Rey en 1993 y, como se ha comentado, bien pudo ganar la liga ese mismo año y el anterior. Comandados por la clase y la distinción de un dandy como Michael Laudrup, las internadas y el guante de Amavisca y los remates y la fe de Iván Zamorano; campeonaron en la liga. Dirigidos por Jorge Valdano, que había cambiado el Tenerife por el conjunto blanco para devolver la cuenta pendiente.

Esa misma temporada el Barça recibe cinco goles del Racing en el Sardinero. Situación indicativa, teniendo en cuenta el inaudito marcador y la poca entidad del rival, de un cambio de ciclo en el fútbol español. Los culés no pelearon título alguno esa temporada. Al curso siguiente el Barça recupera gran parte de su nivel pero se topa de frente a un Atlético de Madrid que termina siendo más fuerte y se lleva el doblete de liga y Copa del Rey. Núñez conseguía enviar a Cruyff a su casa.

Ese Atleti gozaba de excepcionales futbolistas como Pantic, Kiko, Caminero, Penev o Molina; pero la profundidad de su plantilla distaba de ser tan magna como cuando tres años más tarde el equipo se fue a segunda división. Hasta 2010 no volverían a colocar nuevos trofeos en la nutrida vitrina del Vicente Calderón.

La genética ganadora del Real Madrid

Fíjense que en unos párrafos y volviendo la vista atrás algunos años he podido plasmar con hechos la idiosincrasia y el carácter de tres de los clubes más importantes del fútbol español. El rasgo imprevisible del Atlético de Madrid, la genética ganadora del Real Madrid y la vocación por la excelencia del Fútbol Club Barcelona. Esa misma vocación que le hace bajar los brazos y perderse en el existencialismo aún cuando conserve gran parte de los argumentos futbolísticos que le habían llevado a la gloria reciente.

Para ejemplo de esto último recordemos la depresión que le provocó al Barça el traspaso de Luis Figo al Real Madrid, mucho mayor que la de Laudrup, o el penante último año de Frank Rikjaard en el banquillo culé. Es raro ver al Barça fichar una gran estrella y mucho menos de un rival directo. En el Real Madrid carecen de ese tipo de miramientos. Al Barça le obsesiona la forma, en cambio al madridismo le preocupa permanecer en el número uno sea como sea.

El Barça perdió ante Osasuna el segundo partido de la campaña en primera división, lo hizo en el momento menos oportuno y se pone a 10 puntos de un líder llamado Real Madrid que casi siempre anda por ahí, por si hay que ganar una liga y otra y otra… De lo que suceda en la próxima temporada y media será valedero para comprobar si la institución barcelonista se deja caer en el existencialismo o si ha superado esa barrera que tanto le separa del Real Madrid cuando el viento ya no sopla a favor de ruta.

Real Madrid-Barça 2010, la contracrónica

Quisieron los blancos pero no pudieron, la Liga parece sentenciada. Es la época del Barça, salvo por las dos Ligas de Capello y Shuster, los últimos siete años vienen siendo dominados por el equipo blaugrana, en fútbol y en resultados. Además, un dato, en los últimos treinta años el Barça ha jugado 10 finales europeas, cinco de Champions, habiendo ganado siete, tres Champions.

Los años sesenta y setenta son de grandes procesos depresivos en “Camp Barça”. La cosa empieza a cambiar en los ochenta y da un giro definitivo en los noventa. Johan cruyff cambió el fútbol y cambió el Barça. Filosofía, juego y resultados. La conducta definitiva.

Precisamente en los ochenta se vió al último Real Madrid de filosofía juego y resultados, cinco Ligas, tres copas y dos copas de la UEFA. Posteriormente habría grandes resultados, caerían nada menos que tres Champions entre varias Ligas, pero el Real Madrid lleva 20 años desperdiciando una fenomenal cantera.

Es el ciclo del Barça, eso sin duda, tanto a corto, a medio como a largo plazo. Pero cuando llegue el del Real Madrid tengo claro que no será por invertir 300 millones en fastuosos fichajes. Solo falta que por el medio el Atlético vuelva a ganar alguna de Liga…

¿Explica la riqueza de Real Madrid y Barça el desequilibrio en Primera División?

Últimamente se habla mucho de que la liga española se está convirtiendo en un torneo “a la escocesa”, con dos conjuntos muy por encima del resto. La explicación que se da es que Real y Barça poseen unos recursos económicos excesivamente superiores y, por ello, surjen ideas para tratar de atenuar este desequilibrio y poder disfrutar de una competición menos aburrida.

Desde un punto de vista general me parece correcto tratar de compensar la enorme diferencia existente entre Barça y Xerez, con el fin de que la igualdad de oportunidades a la hora de competir sea mayor. Esto haría la liga más atractiva, más difícil y más fuerte en los torneos internacionales. Pero no nos engañemos. El mayor potencial económico de Real y Barça no es un fenómeno nuevo y no explica la brecha de puntos que hay entre en la tabla de clasificación estos últimos tiempos.

En España hay tres grupos de poder. Primero Real y Barça, cuyos presupuestos superan los 400 millones de Euros. Luego están Sevilla, Valencia y Atlético de Madrid, cuyos presupuestos superan los 100 millones de Euros…, y luego realmente está el resto.

Villa, Silva, Agüero, Forlán, Luis Fabiano, Navas…, son jugadores que no están en absoluto al alcance de clubes como Mallorca, Villareal o Deportivo. Si uno analiza la calidad de las plantillas de Sevilla y Valencia observará que no pueden haber 20 puntos de diferencia con Real y Barça a estas alturas de campeonato.

Es posible que el sistema de competición, en donde quedar tercero o cuarto les puede salir muy rentable a determinados clubes, no haga demasiado por elevar la exigencia de los equipos que tienen la responsabilidad de animar la liga.

Insisto, me parecería estupendo adoptar las medidas oportunas para reducir la diferencia entre ricos y pobres. Esto significaría que se reducirían entre Barça y Valencia, pero también entre Valencia y Valladolid, por ejemplo. ¿Y si la actitud de los que están en el segundo grupo de ricos es la misma? ¿Alguien estaría seguro de que fuese a cambiar la cosa?

Europa no es la liga, razón Real Madrid

El Real Madrid completó una buena primera parte en el partido de anoche. Todo el mundo se pregunta. ¿Si hubiesen entrado las dos ocasiones marradas por Higuaín? El Lyon tendría que echarse arriba en la segunda y jugarse las espaldas con los rápidos mediapuntas blancos.

En cambio la realidad, de los dos partidos disputados el Real Madrid solo ha sabido ser superior en medio encuentro.

Es evidente que, en la competición doméstica, cualquier detalle de un Cristiano inconmesurable basta para que un equipo bien armado marque diferencias con una mediocre segunda línea de equipos aspirantes; permitiendo seguir el rebufo del Barça.

Ahora bien, en Europa hace falta que los cracks estén a punto, todos, y que el equipo muestre sintonía y recursos más allá de lo necesario en la Liga.

La prepotencia mostrada por el entorno mediático del club merengue, incluídas algunas fotografías de jugadores posando con “la orejona”, parece que puede constituir una buena cura de humildad hacia un club que por más que sea el más laureado en la máxima competición no le da derecho a sentirse el dueño de la misma.

El Real Madrid se pasea en Riazor tras una primera parte espectacular

Posiblemente ha dado Pellegrini con la fórmula táctica, consistente en juntar un rombo a los tocones por detrás de los puntas. Sustituyes a Raúl por Cristiano y verás el once de gala. Y si lo haces de alguno de los volantes o del propio Xavi Alonso por Lass se verá la versión más conservadora de tal dibujo.

El caso es que el nivel mostrado por el equipo blanco en uno de los estadios históricamente más difíciles para el club ha sido destacable. Los primeros 45 minutos fueron un ejemplo de toque y movilidad, si en el Camp Nou mostraron solidez, hoy completaron el listón con brillantez.

Posiblemente no fuese el mejor momento para medir al conjunto de la deportivista, diezmado por las bajas. Es de mérito lo que están haciendo los chicos de Lotina, pues pase lo que pase mañana domingo, se acostarán en plazas europeas.

Apartado especial: la actuación de Guti, con un gol y una asistencia espectaculares. En el segundo gol del partido la acción raya el exhibicionismo pero con finalidad resolutiva. Contragolpe franco, recibe, encara área y ve por el retrovidor a Benzema; entonces y ante la salida de Aranzubía asiste al francés con un taconazo limpio que el galo solo tuvo que empujar a puerta vacía.

Lo dicho, esta segunda vuelta promete espectáculo por parte de los dos gallitos de la Liga…, solo esperamos que el Valencia no se rezague y permita tener un final de campeonato tan bonito como competitivo.